La ley de los tres segundos

Muchas veces opinamos o aconsejamos a los otros sobre cosas que pueden generar en ellos cierto sufrimiento. Aunque muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta y desde nuestra mejor intención, esto es algo que se ve cada vez más. A menudo nos percibimos con la potestad de opinar sobre cosas que, en realidad, ni nos van ni nos vienen o de cuestionar cosas de la vida de los demás, sobre las que no tenemos ni idea. Esto es algo que de manera objetiva puede afectar y hacer daño a quienes tenemos delante.

Esta ley de los tres segundos se fundamenta en el hecho de que, si vamos a opinar sobre algo ajeno a nosotros, de otra persona solo debemos hacerlo si se trata de algo que esa persona puede cambiar o solucionar en menos de 3 segundos. Es decir, decirle a alguien que se ha engordado o adelgazado no es algo que se pueda cambiar en cinco segundos y, por tanto, conviene no decirlo. En cambio, si estamos entre amigos y vemos que alguno de ellos tiene una mancha en la camiseta, no hay ningún problema en intervenir para decirlo, ya que es cuestión de segundos que ese amigo pueda limpiarse la mancha o cambiarse la camiseta, si fuese necesario.

Tenemos que aprender a opinar únicamente sobre aquello de lo que se nos ha pedido opinión o sobre aquello que resulte realmente una ayuda para los que nos rodean y hacerlo siempre desde el respeto y el amor a la persona que tenemos delante.

Os dejamos el link de una cancion que refleja y explica el funcionamiento de esta ley.

https://youtu.be/uZsGCpiTTD8

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